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El nombre de Tomás aparece en varias listas de los discípulos encontrados en los Evangelios, a menudo con el sobrenombre de “el gemelo.” Sin embargo, sólo el Evangelio de Juan relata incidentes en los cuales Tomás es el actor.
La lealtad de Tomás. (Juan 11:16). Jesús había dejado Jerusalén porque la hostilidad creciente de los líderes religiosos lo colocó en peligro mortal. Mientras Jesús estaba lejos, un amigo íntimo, Lázaro, se puso seriamente enfermo. Sus hermanas, María y Marta, inmediatamente llamaron a Jesús. Cuando Jesús recibió el mensaje Él esperó varios días. Entonces Jesús anunció que Él volvía a Betania, que está muy cerca de Jerusalén. Los discípulos estaban poco dispuestos a volver, ya que el peligro para Cristo era verdadero. Tomás dijo a sus condiscípulos, Vamos nosotros también, que así podremos morir con Él.
Jesús había sido tan significativo para Tomás, que él no estaba dispuesto a vivir si Cristo muriera.
La incertidumbre de Tomás. (Juan 14:5). El segundo incidente que presenta a Tomás ocurrió durante la Última Cena. Jesús explicaba cual era la ventaja para Sus discípulos que Él se marchase, y dijo: Ya sabéis a donde voy y también conocéis el camino. (Juan 14:4). ¿Esto dejó perplejos a todos los discípulos, pero Tomás habló y dijo, Señor, no sabemos a dónde vas ni como podremos conocer el camino? La respuesta de Cristo es una de las más significativas registradas en el Nuevo Testamento: Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre si no es por mí. (Juan 14:6).
Tomás y los demás discípulos realmente entendían que el cielo no es un lugar, sino la relación con Dios. Cristo iba a estar con el Padre, y sabían que Cristo es nuestro pasaporte a donde Él está.
La expresión de duda de Tomás. (Juan 20:24–29). La primera vez después de Su resurrección, en que Jesús se mostró a si mismo a Sus discípulos, Tomás estaba ausente. Cuando los demás le dijeron a Tomás que ellos habían estado con Cristo, Tomás dijo: A menos que yo vea en Sus manos la hendidura de los clavos…no lo creeré.
Recordando que Tomás prefería morir con Jesús antes que vivir sin Él, quizá podamos entender como la vida de Tomás se había trastornado con Su muerte. La esperanza de que Jesús estuviera vivo era simplemente demasiado dolorosa para después sufrir una desilusión que sería demasiado grande para sobrellevar.
Ocho días más tarde, Jesús regresó con Sus discípulos. ¡Esta vez, Tomás estaba presente! ¡Cuándo Jesús invitó a Tomás a explorar las heridas en Su mano y costado, Tomás simplemente cayó al suelo y dijo: Mi Señor y mi Dios!
Hay un escepticismo malsano que rechaza creer, y hay un escepticismo impaciente que quiere desesperadamente creer, pero tiene miedo de esperar. Este era el escepticismo que poseyó a Tomás. En la primera vista de su Señor, el escepticismo desapareció.
TOMÁS: UN EJEMPLO PARA HOY
Tomás, aunque brevemente representado en el Nuevo Testamento, pasa por él, como una persona con cualidades que haríamos bien en emular.
• Tomás ejemplifica tanto amor como la lealtad. Él quiso ir con Cristo a Jerusalén porque él no podía afrontar la perspectiva de la vida sin Él. Hoy también Cristo sigue necesitando esta clase de seguidores.
• Tomás ejemplifica un espíritu de investigación. Cuando queda perplejo por la referencia de Cristo "al camino," Tomás no se queda callado y pregunta. Hoy, los Cristianos verdaderamente honestos cuestionan los hechos de la fe, no porque ellos duden, sino porque a ellos les interesa saber lo que la Palabra de Dios significa.
• Tomás ejemplifica lo correcto del escepticismo. Tomás quería que lo que los otros discípulos le relataron fuera verdad, pero, al mismo tiempo él tuvo miedo de una tremenda desilusión. Tan pronto como Tomás vio a Jesús, sus dudas desaparecieron y él reconoció a Cristo como su Señor y su Dios. Cuando tenemos dudas, tenemos que permanecer abiertos a la creencia de modo que cuando el Espíritu de Cristo nos hable, estemos listos, como Tomás lo estuvo, a responder con la fe.
- Richards, L. Cada hombre en la Biblia (190–191).
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