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Segunda Lectura: Apocalipsis 1, 9-11; 12-13; 17-19
Estaba muerto, pero ahora estoy vivo para siempre.
Yo, Juan, hermano y compañero de ustedes en la tribulación, en el Reino y en la perseverancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber predicado la palabra de Dios y haber dado testimonio de Jesús.
Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente, como de trompeta, que decía: “Escribe en un libro lo que veas y envíalo a las siete comunidades cristianas de Asia”. Me volví para ver quién me hablaba, y al volverme, vi siete lámparas de oro, y en medio de ellas, un hombre vestido de larga túnica, ceñida a la altura del pecho, con una franja de oro.
Al contemplarlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo sobre mí la mano derecha, me dijo: “No temas. Yo soy el primero y el último; yo soy el que vive. Estuve muerto y ahora, como ves, estoy vivo por los siglos de los siglos. Yo tengo las llaves de la muerte y del más allá. Escribe lo que has visto, tanto sobre las cosas qué están sucediendo, como. sobre las que sucederán después”.
Preguntas para Reflexionar:
1. ¿Qué significa para ti que Cristo en todo su esplendor y majestad, calmo a Juan cuando tenía miedo?
2. ¿Qué tan difícil crees que fue para Juan describir lo que estaba viendo?
3. ¿ Como te hubieras sentido si hubieras estado en el lugar de Juan?