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Segunda Lectura: Tito 2:11-14; 3:4-7
Jesucristo Nos Salvo Por El Lavamiento De La Regeneración Y Por La Renovación En El Espíritu Santo.
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.
Preguntas para Reflexionar:
1.- ¿Cuáles son las razones por las cuales Dios tiene estrictas leyes para la santidad?
2.-¿ Por que no es posible para el pecado mezclarse con la santidad?
3.- ¿Cómo puede la gente entender la santidad, si no la ve en nuestras vidas?