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Los siguientes trabajos del Espíritu Santo están expresamente nombrados en las Escrituras.
Bautismo. El bautismo (de o por) el Espíritu se menciona en varios pasajes en los Evangelios y de los Actos. Mientras los pasajes de los Actos describen cual es el bautismo del Espíritu Santo, realmente no lo definen. Algunos han cometido el error de asumir que porque ciertos acontecimientos ocurridos al mismo tiempo (a saber: la venida del Espíritu Santo, el hablar en lenguas, las lenguas de fuego sobre las cabezas de los creyentes, y el sonido del viento huracanado); que la venida del Espíritu en Pentecostés es el bautismo del Espíritu Santo, y que el hablar en lenguas es el signo del bautismo del Espíritu.
Es, por supuesto, difícil de explicar, por qué las lenguas de fuego y el fuerte sonido del viento son ignoradas en esta interpretación. Sin embargo, el bautismo del Espíritu se define en 1 Corintios 12:13; así, no se nos ha dejado en la duda u obligados a intentar dilucidar nuestra doctrina de una mera descripción. También, en este versículo: las Escrituras establecen que "por un Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo."
El bautismo del Espíritu Santo, es entonces, la acción por la cual la tercera Persona de la Santísima Trinidad une a todos los creyentes en Cristo, como miembros de Su cuerpo (del cuerpo de Cristo). Esto les pasa a todos los que confían en Cristo en el momento de la fe. Es verdad que el Pentecostés fue la primera ocasión del ejercicio del Espíritu Santo en este ministerio. Pero esto no significa que otros acontecimientos ocurridos al mismo tiempo fueran el bautismo mismo, o algún signo de ello.
Saciedad. Actos 2:4 nos dice que cuando la tercera Persona de la Trinidad encontró a los creyentes en Jerusalén en el cumplimiento de la promesa de Jesús (1:8), todos allí estaban "llenos del Espíritu Santo (saciados con Él)" (2:4). El Antiguo Testamento habla del Espíritu que encuentra a los creyentes que fueron llamados para realizar tareas especiales (Jueces. 6:34; 11:29). Se ve, pues, que el Espíritu Santo es necesario para hacerle posible al individuo el completar la tarea con éxito, puesto que es el Espíritu quién los faculta, a ellos o a ellas.
Cuando el Nuevo Testamento habla de los creyentes llenos del Espíritu, lo hace en voz pasiva. Estamos llenos, pero no por nosotros mismos. Eso es un trabajo de Dios. También, el estar llenos del Espíritu se ve como parte esencial para el ministerio. El estar lleno del Espíritu Santo era una aptitud de los primeros diáconos (Actos 6:1–6), y también está relacionado con el carácter, ya que estos diáconos de la temprana Cristiandad eran conocidos para su sabiduría (v. 3) y fe (v. 6). La relación de estar lleno del Espíritu y de la transformación interior se explica perfectamente en Gálatas 5:22 y 23, donde el fruto producido por el Espíritu Santo en las vidas de los creyentes, se describe como lleno de “amor, alegría, paz, largo sufrimiento, amabilidad, bondad, fidelidad, ternura, y auto control.”
El Sello de Dios. Efesios 1:13 y 14 declara que cuando creemos en Jesús, “estamos sellados con la promesa del Espíritu Santo, quién es la garantía de nuestra herencia hasta la redención de la posesión comprada, para la alabanza de Su gloria.” En este pasaje el Espíritu es comparado con el sello estampado, utilizado en la antigüedad, en bienes que habían sido comprados. El sello marcaba los bienes como la posesión del dueño, y también servía como una garantía que el dueño recobraría sus bienes un día. En este pasaje, "la herencia" no es la nuestra; ¡mejor dicho, somos nosotros! Somos la herencia de Dios; somos preciosos a Él. El Espíritu nos marca como propiedad de Dios y nos guarda en la caja fuerte hasta el día del rescate.
Indwelling. (Ser morador en el espíritu.) Jesús dijo a Sus discípulos que el Espíritu, quién había estado con ellos, estaría un día en ellos (Juan 14:17). Esta realidad es expresada en el término teológico "indwelling" (en inglés) Mientras que esta palabra no es un término encontrado en la Biblia, la realidad que en ella se expresa, nos instruye de modo inconfundible.
Algunos versos en Romanos 8 utilizan este lenguaje, enfatizando el hecho de que el Espíritu ha establecido Su habitación en los corazones y vidas de aquellos que conocen a Jesús. De este modo: Tú no eres de la carne, sino del Espíritu, si ciertamente el Espíritu de Dios mora en ti. Ahora, si alguien no tiene el Espíritu de Cristo, él no es Suyo. (v. 9). Pero, si el Espíritu de Él, que resucitó a Jesús de entre los muertos mora en ti, también le dará vida a tu cuerpo mortal a través de Su Espíritu, que mora en ti. (v. 11). En estos versos vemos que es el Espíritu en nosotros quién nos da la capacidad de vivir vidas realmente Cristianas.
Regalos. Otro ministerio de la tercera Persona de la Santísima Trinidad sostenida explícitamente en las Escrituras, es el de brindar regalos espirituales a los creyentes. Este, también, es un trabajo para el que está capacitado el Espíritu Santo. En otras palabras, Su presencia nos permite contribuir de manera única a la salud y el bienestar de los miembros de la comunidad Cristiana.
- Richards, L. Cada nombre de Dios en la Biblia.
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