Escucha la Reflexión Aquí!
Primera Lectura: Éxodo 17:3-7.
Danos agua para que podamos beber.

En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, fue a protestar contra Moisés, diciéndole: “¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?” Moisés clamó al Señor y le dijo: “¿Qué puedo hacer con este pueblo? Sólo falta que me apedreen”. Respondió el Señor a Moisés: “Preséntate al pueblo, llevando contigo a algunos de los ancianos de Israel, toma en tu mano el cayado con que golpeaste el Nilo y vete. Yo estaré ante ti, sobre la peña, en Horeb. Golpea la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo”. Así lo hizo Moisés a la vista de los ancianos de Israel y puso por nombre a aquel lugar Masá y Meribá, por la rebelión de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: “¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?”
Palabras de los santos:
Antes de que fueran alguien, Dios los amo. Antes de que tu padre o tu madre nacieran, Dios te amo, si, inclusive antes de la misma creación, Dios te amo. ¿Cuánto tiempo antes de la creación Dios te había amado? A lo mejor por mil años o por mil eras, es innecesario contar el tiempo, ya que Dios te ha amado desde la eternidad.
--San Alfonso Lihuori, sermón.
Oración:
Que la fuerza de Dios sea mi piloto hoy cuando me levante; que el poder de Dios me sostenga y la sabiduría de Dios me guíe. Que El ojo de Dios vea por mí, su oído oiga por mí y su palabra hable por mí. Que la mano de Dios me proteja, que el camino de Dios se abra delante de mí, que el escudo de Dios me defienda y la sagrada hostia me salve. Que Cristo sea mi escudo hoy, Cristo conmigo, Cristo delante de mí, Cristo detrás de mí, Cristo dentro de mí, Cristo debajo de mi, Cristo arriba de mi, Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda, Cristo cuando me acuesto, Cristo cuando me siento, Cristo cuando me levanto, Cristo en el corazón de todos los que en mi piensen, Cristo en la boca de todos los que de mi hablen, Cristo en los ojos que me vean, Cristo en cada oído que me oiga. Amén.