En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”. Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo ví y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.
Palabras de los Santos:
Fijemos nuestro pensamiento en la Sangre de Cristo; y reflexionemos lo preciosos que es esa sangre a los ojos de Dios, ya que al ser derramada por nuestra salvación ha abierto a toda la humanidad. Por que basta con observar las generaciones pasadas para ver en cada una de ellas las tantas oportunidades que el Señor le ofrece a aquel que este deseoso de seguir su camino a la gracia del
--Clemente de Roma, primera epístola a los Corintios.
Oración:
Jesús, tierno y amado Cordero de Dios.
Ofreciste el sacrificio más grande de todos los sacrificios.
Tu Gloria reverbera en las alturas.
Siempre estas preocupado por mi bienestar.
Escogiste sacrificarte dejando a un lado la gloria personal.
Te doy gracias mi Señor, por ese gran acto de amor!
Esa acción me ha atraído más cerca de ti.
Enséname a crecer en las cosas pequeñas.
A sacrificarme por los demás guiando mi alma para perseverar y ser fuerte.
Cordero de Dios te agradezco infinitamente todo lo que haces por mi! Amen.