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LAS PROMESAS DE DIOS
Rev. Linh N. Nguyen
El tiempo de adviento es la temporada de espera y anticipación antes de la Navidad. Celebramos la venida de nuestro Mesías, y miramos con deseo el día cuando él vendrá de nuevo. Una de las cosas más difíciles para nosotros es esperar a Dios. A veces las promesas de Dios no aparecen tan pronto como nos gustaría, y nos preguntamos si Dios nos ha olvidado.
Todo lo que Dios nos ha prometido él es capaz de realizar. Piense en las muchas promesas maravillosas que él ha hecho. ¿Cómo sabemos que él es capaz de hacer lo qué él ha prometido? Porque él es Dios Omnipotente. Al esperar los resultados de las promesas de Dios, podemos confiar que Dios no sólo es responsable del acontecimiento sino que también es responsable del tiempo en que se hará. Lo que nos anima cuando lo esperamos es este pensamiento: Dios nunca nos ha prometido algo que él no es capaz de hacer y él cumplirá lo que ha prometido.
Una promesa de Dios es algo en el que podemos depender con confianza absoluta. Si somos consumidos con una pasión para encontrar la voluntad a través de su Palabra y su Espíritu Santo estaremos siempre en un lugar donde Dios puede enviar su poder sobre nosotros.
Aquí hay doce promesas encontradas en las Escrituras para nosotros los cristianos:
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La presencia de Dios – “nunca te dejare ni te abandonaré.” (Hebreos 13:5)
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La protección de Dios – “soy tu protector.” (Génesis 15:1)
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El poder de Dios – “Yo te doy fuerzas.” (Isaías 41:10)
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La provisión de Dios – “yo te ayudo, yo te sostengo.” (Isaías 41:10)
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Dios Dirige – y cuando ya hayan salido todas, camina delante de ellos. (Juan 10:4)
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Los objetivos de Dios – “Yo se los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal.” (Jeremías 29:11)
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El descanso de Dios – “Vengan a mi todos ustedes que están cansados, de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.” (Matthew 11:28)
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Dios limpiador – pero si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios hará lo que es justo: nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad. (1 Juan 1:9)
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La bondad de Dios – el Señor ama y honra a los que viven sin tacha, y nada bueno les niega. (Salmos 84:11)
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La fidelidad de Dios – Pues el Señor, haciendo honor a su nombre, no los abandonará. (1 Samuel 12:22)
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La dirección de Dios – y guía por su camino a los humildes; Los instruye en la justicia! (Salmos 25:9)
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El plan sabio de Dios – Todas las cosas para el bien de quienes le aman, a las cuales el ha llamado de acuerdo con su propósito. (Romanos 8:28)
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