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Segunda Lectura: Filipenses 3,20-4,1
Jesucristo Transformara Nuestro Cuerpo Miserable En Un Cuerpo Gloriosos Semejante Al Suyo.
Hermanos: Nosotros, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos que venga nuestro salvador, Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso, semejante al suyo, en virtud del poder que tiene para someter a su dominio todas las cosas.
Hermanos míos, a quienes tanto quiero y extraño: ustedes, hermanos míos amadísimos, que son mi alegría y mi corona, manténganse fieles al Señor.

Preguntas para Reflexionar:
1. Si el evangelio es verdad y el cielo es nuestro destino, ¿Por qué no nos tomamos más seriamente nuestra vida como cristianos en imitación de Cristo?
2. ¿Cómo podemos lograr mantener constantemente en nuestra mente las maravillas del cielo?
3. ¿Cual es la conexión entre buscar el reino de Dios y al Padre dándonos ese reino?