Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos contestaron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías, y otros, que alguno de los antiguos profetas que ha resucitado”.
El les dijo: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Respondió Pedro: “El Mesías de Dios”.
El les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie. Después les dijo: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.
Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará”.
Palabras de los Santos:
Abandónate totalmente al amor de Dios, y de esta manera serás verdaderamente feliz.
--Enrique Suso.
Piérdete completmante en por completo; y cuanto más se pierde, más se encuentra.
--Catalina de Siena
Oración:
Padre, me abandono en tus manos; Haz conmigo lo que queráis. Lo que quieras hacer conmigo, te doy las gracias. Estoy preparado para todo, lo acepto todo. Que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas. No deseo más que esto, oh Señor. En tus manos encomiendo mi espíritu; te lo ofrezco a Ti, Señor, y la necesidad de rendirme y entregarme a ti sin reservas y con una infinita confianza, porque Tú eres mi Padre. Amén.