Escucha la Reflexión Aquí!
Primera Lectura: Joel 2:12-18
Desgarren sus corazones, no sus vestiduras.
Esto dice el Señor: “Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón, con ayunos, con lágrimas y llanto; enluten su corazón y no sus vestidos. Vuélvanse al Señor Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en clemencia, y se conmueve ante la desgracia. Quizá se arrepienta, se compadezca de nosotros y nos deje una bendición, que haga posibles las ofrendas y libaciones al Señor, nuestro Dios.
Toquen la trompeta en Sión, promulguen un ayuno, convoquen la asamblea, reúnan al pueblo, santifiquen la reunión, junten a los ancianos, convoquen a los niños, aun a los niños de pecho. Que el recién casado deje su alcoba y su tálamo la recién casada. Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: ‘Perdona, Señor, perdona a tu pueblo. No entregues tu heredad a la burla de las naciones. Que no digan los paganos: ¿Dónde está el Dios de Israel?’” Y el Señor se llenó de celo por su tierra y tuvo piedad de su pueblo.
Las Palabras del Santo:
Todos los ángeles se regocijan, en el cielo hay mayor alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan el arrepentimiento.
-Ambrosio, Acerca del Arrepentimiento
Oración:
Escucha, Señor, las oraciones que ofrecemos de nuestro corazón contrito. Ten piedad de nosotros que reconocemos nuestros pecados. Llévanos de vuelta al camino de la santidad. Protégenos ahora y siempre de las heridas del pecado. Que siempre conservemos a salvo y en su totalidad el regalo que tu amor nos dio y que tu misericordia ahora nos restablece.
Y hoy, Señor, yo escojo la vida. Escojo tu amor y el desafío de vivirlo y compartirlo. Elijo la esperanza, incluso en los momentos de oscuridad. Elijo la fe, aceptándote a ti como mi Señor y mi Dios. Elijo dejar ir parte de mis cargas, día a día entregándolos a ti. Elijo aferrarme a tu fuerza y tu poder cada vez más profundamente en mi vida. Que este sea realmente para mí un momento de vida nueva, de reto, de cambio y crecimiento. Que pueda vivir mi vida durante este tiempo de Cuaresma con un corazón abierto a morir contigo y a resucitar contigo a una nueva vida, día a día. Amén.