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EL SEXTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO – AÑO C
LECTURA DEL EVANGELIO: LUCAS 6: 17, 20-26
BENDITO SEA EL POBRE, EL DESAFORTUNADO DICHOSO USTED QUE ES RICO.
Rev. Linh N. Nguyen
INTRODUCCIÓN:
El Evangelio de hoy de San Lucas es llamado “el Sermón de Jesús en la Llanura.” En contraste con las ocho Bienaventuranzas de Mateo, Lucas tiene cuatro Bienaventuranzas y cuatro Aflicciones. Jesús toma las actitudes del mundo, e invierte la sabiduría convencional.
HISTORIA DEL EVANGELIO:
Jesús bajó con los doce y se detuvo en un llano con una gran muchedumbre que incluía a sus discípulos y mucha gente de toda la región de Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidon.
En el párrafo anterior, Lucas menciona que Jesús rezaba en la montaña. Después de pasar una noche de rezo en la montaña, Jesús eligió a sus doce discípulos. En la Biblia, una montaña es un lugar sagrado de revelación y comunión con Dios. Jesús baja de la montaña, se para en un llano y enseña a sus discípulos. Al parecer, los discípulos son la audiencia específica para las cuatro Bienaventuranzas, pero ellos no parecen ser un audiencia adecuada para las cuatro aflicciones. Se piensa que estas aflicciones estan dirigidas a otros en la muchedumbre, que podrian ser discípulos posibles si siguen a Jesús.
CUATRO BIENAVENTURANZAS:
Y levantando sus ojos hacia sus discípulos El dijo: “Dichosos ustedes los pobres, pues el reino de Dios les pertenece.”
Jesús nunca tuvo la intención de llamar la pobreza material una bendición. Esta pobreza es una maldición. De hecho, Jesús les dijo a sus discípulos que intentaran aliviar la pobreza material. Los pobres quien Jesús dice son benditos, son aquellos que no pueden depender de las cosas materiales de este mundo para la felicidad, y por lo tanto tienen que poner toda su confianza en Dios. En el mundo antiguo, la gran mayoría de la gente era pobre e impotente.
Éstos pobres son “benditos” porque su impotencia y necesidad les hace realizar cuánto ellos necesitan a Dios. Ellos se dan cuenta que estan completamente dependientes de Dios. Y Dios muestra Su preferencia por los pobres, como un padre cuida a su niño en necesidad.
“Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, pues quedaran satisfechos”
De nuevo, Jesús no se refiere a aquellos que físicamente tienen hambre. Esto es una maldición. Mejor dicho, él se refiere a alguien que tiene hambre y desea saciarse. Hay muchas clases diferentes de hambre, sobre todo el hambre del corazón humano.
Ellos también estan bendecidos porque se dan cuenta de que nada en la tierra puede satisfacerlos totalmente. Ellos son afortunados de sentir verdadero hambre por la verdad exacta. Ellos pueden seguir buscando a Dios, quien es el unico que puede saciar sus hambres más profundas.
“Dichosos ustedes los que ahora lloran, pues despues reirán.”
La palabra “lloran” aquí significa cualquier expresión fuerte de dolor o pena. De nuevo, algunos de nosotros podemos estar doliendo y gritando por adentro, por cualquier número de motivos.
No hay ninguna bendición en el llanto o cualquier causa de pena si no mejor dicho es una senal que ellos no se han aislado del dolor en la vida y el cariño. Como Jesús, ellos estan abiertos al dolor y también a la sanación por Dios.
“Dichosos ustedes cuando la gente los odie, cuando los expulsen, cuando los insulten y cuando desprecien a su nombre como cosa mala, por cause del Hijo del Hombre. ¡Alégrense mucho, llenense de gozo en ese dia, porque ustedes recibiran un gran premio en el cielo; pues tambien asi maltrataron los antepasados de esa gente a los profetas.”
Éstos son tres términos para una experiencia de rechazo, que es una de las heridas más profundas de la vida. Más tarde en el Evangelio de Lucas, Jesús advirtió a sus discípulos que ellos serian odiados y criticados. Jesús también prometió que serian recompensados enormemente por Dios en el cielo.
CUATRO AFLICCIONES:
Jesús ahora da cuatro “aflicciones” que van junto con las cuatro Bienaventuranzas en forma y contenido. Jesús une estas aflicciones a cosas que por lo general consideramos ser fuentes de la felicidad.
“Pero ¡ay de ustedes los ricos, pues ya han tenido su alegria!.”
Ser rico denota no sólo la riqueza material, el poder, la influencia, y la seguridad, pero esto tiene que ver con la actitud que ellos no tienen que confiar o confiar totalmente en Dios. Esta clase de la riqueza puede dar a un un sentido falso de independencia y arrogancia.
La consolacion del rico es la riqueza que tiene en el mundo. Su “consuelo es ahora.” En contraste la consolacion del pobre, es el reino de Dios.
“¡Ay de ustedes los que ahora estan satisfechos, pues tendrán hambre. ¡Ay de ustedes los que ahora ríen, pues van a llorar de tristeza!.”
Estas dos aflicciones del medio, como las dos Bienaventuranzas del medio, describen condiciones actuales de necesidad o comodidad, que seran en el futuro condiciones completamentes opuestas. Aquellos que actualmente están en una posición de comodidad experimentarán más tarde lo opuesto.
“¡Ay de ustedes cuando todo el mundo los alabe, pues asi hacian los antepasados de esa gente con los falsos profetas!.”
Nuevamente Jesús voltea la sabiduría convencional de este mundo... Aquellos que son aceptados y respetados por otros pueden ser como “los profetas falsos.” Mientras que aquellos que son rechazados por otros están son aceptados por Dios.
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